Tus palabras cayeron como chuzos aquella tarde
Luego, te fuiste, cabizbajo,
mientras yo me ahogaba en lágrimas
por lo que pudo haber sido,
por las tres palabras de ausencia
"te quiero", "perdón", "eres mi vida".
Me quedé con tus pendientes de sangre
que con rencor y orgullo luzco cada dia
para recordar qué poco vale un hombre
para arrancar tu nombre de mi vida.